Disfrutar de un café

Actualmente no todos tenemos la posibilidad de disfrutar de un café en una cafetería.

En España se sirve en el 90% de las cafeterías, por lo bajo, un producto o café de calidad media/baja. Esto es algo que no muchos sabemos debido a la falta de información y el exceso de ambición. Por regla general, nadie se para a pensar en la calidad del café que está consumiendo. Esto deriva en una capacidad de aprovechamiento por parte del hostelero muy grande, aprovechamiento de la ignorancia.

Hoy por hoy, si se le pregunta a personas al azar acerca de lo que es el café o cual es su percepción de este, su sabor, si le gusta… las respuestas suelen ser de desconocimiento acompañadas de su típico:

“El café es amargo, tengo que echarle siempre azúcar sino, me sabe a rayos”

No es exagerado, es literal lo que escribo. Entiendo cada una de esas respuestas cada vez que me urge la curiosidad de probar un espresso en una cafetería corriente. El café que se ofrece suele ser una mezcla 80%-20%, 70%-30% de café arábica y robusta. En otros casos son cafés 100% arábica pero de una calidad totalmente discutible. Personalmente me da rabia el ver que si, por ejemplo, se le pregunta a un frutero por su producto, lo conoce; si se le pregunta a cualquier profesional acerca del producto que trabaja lo conoce, y sin embargo, preguntamos en cualquier cafetería acerca del café que trabaja y no lo conoce. Bien, el por qué pasa esto es algo que interiormente me causa mucho desagrado, demasiado.

No apoyo la falta de interés por informar al cliente acerca de lo que se le ofrece pero aun así, maquiavélicamente  llego hasta a comprenderlo.

Lo que realmente me sobrepasa es que todo sea cuestión de riqueza, de dinero.

Que existan proveedores de café a gran escala que a día de hoy bonifiquen económicamente a ciertos clientes por su relevancia en el sector si contratan el consumo de su producto. ¿Lo entiendo? Cómo todo, si, tiene su lógica. Pero… me sobrepasa. No entiendo que hay en la mente de un profesional que pasa por encima de su ética, del amor por su oficio, de ofrecer lo mejor a las personas que confían en él, por un puñado de euros.

¿Que pasa por la cabeza de todo aquel al que se le presta voluntariamente la posibilidad de saber lo que está haciendo y la declina?.

De esa voluntad de no querer “complicarse la vida” que tienen. De ese no querer saber manejar su máquina y su molino, todo gratuita y desinteresadamente por el simple hecho de ir logrando una mayor expansión de parte de la cultura del café. Ya me he topado con muchos desgraciadamente.

No pretendo que todo profesional trabaje bajo las directrices que yo considero cómo morales, pretendo que todos nosotros consigamos que cada uno de los establecimientos en los que se sirve café haya cómo mínimo, conocimiento de lo que vende y transparencia. De ahí en adelante, cada uno es libre de elegir la calidad que quiere ofrecer a sus clientes y de si quiere realmente que en su negocio se pueda disfrutar de un café.

AH!, por favor, no utilizar una posición o status alto para promocionar algo que realmente no vale la pena. GRACIAS  😉

Menos mal que poco a poco, y entre unos pocos, llegaremos a lograr que toda persona que quiera disfrutar de un café en España tenga la posibilidad de exigir una calidad mínima en lo que consume, que ya son horas.

2 opiniones en “Disfrutar de un café”

  1. Como exprofesional, al primero que no le interesa es al cliente porque he dado un café superior por el precio de los demás y el cliente tiene su gusto por el mal café ( es el que le gusta y quiere)
    Después en Valencia ( humedad ambiental el profesional no le hables de cambiar molido o baja o subir presion) tenemos un segundo problema a nivel general debido a la forma que han torrefactado y mezclado con torrefactado con azúcar para darle color más oscuro y erróneamente crema,
    Muy pocos quieren degustar un buen café o café bien hecho
    Bueno gracias

    1. Antes de nada, gracias por comentar! 😀 Toda opinión tiene cabida. En mi humilde opinión y como profesional, a día de hoy atendiendo al público, haciendo café de especialidad, hay que saber sugestionar a la persona a la que tienes delante, sea cual sea su carácter y saber adaptarse a la aparición de curiosidad por su parte. No es que no quieran, no saben, y no se puede enseñar sin amor, profesionalidad, psicología y buen producto. Con todo eso, creo que es más que plausible que la gente aprecie la diferencia. En cuanto al precio, el consumidor a día de hoy no nota la diferencia. Depende claro está de la política de la empresa que sirve el café pero, en principio, el coste del café permite seguir cobrando exáctamente lo mismo sin tener una merma de beneficio tan significativa. Al final, todo se resume en querer de verdad, y no solo con la palabra. Gracias amigo!

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